Cuando exista desgaste muscular producido por la práctica de cualquier deporte, cuando con la dieta no alcances las necesidades mínimas de proteína para mantener una salud óptima, a edades avanzadas para prevenir la sarcopenia natural…
Lo recomendable es, mínimo 1 toma/día o máximo 2 tomas/día, sin sobrepasar los 30 g por toma, para no sobrecargar el sistema digestivo.
La proteína se compone de aminoácidos. Para que el cuerpo pueda utilizar este macronutriente (proteína), tiene que descomponer la proteína en aminoácidos.
Este proceso lo realiza el hígado; por lo que el aminoácido es el resultado final, indispensable para llevar a cabo cualquier acción de construcción del músculo.
Existe un amplio rango de proteínas, como las procedentes de la leche (suero y caseína), proteínas vegetales, proteínas de carne, proteínas de colágeno…
Según el tipo de proteína, la cantidad de aminoácidos que la componen, es diferente. Lo que determina el valor biológico de la proteína, es que tenga más o menos BCAA. También se diferencian en la cantidad de lactosa, grasa y minerales.
La proteína concentrada, es resultado del proceso de filtración. Tiene unos mayores niveles de azúcar y grasa; es por eso, que es considerada la proteína más sabrosa.
La proteína aislada, tiene un mayor nivel de filtración que la concentrada, por lo que sus niveles de grasa y azúcares, son inferiores a los de la concentrada; como resultado, la proteína aislada es más ligera que la concentrada. Por último, la proteína hidrolizada es resultado de un proceso de hidrólisis enzimática, en la que se divide la proteína en partes más pequeñas (péptidos); siendo así, la más ligera y de más rápida y fácil asimilación.